domingo, 1 de junio de 2014

Una pequeña semilla

Una vieja en el cuerpo de joven, con gustos de décadas pasadas, sentimientos profundos, que van y vienen en solo algunos segundos. Una Araucaria mal tratada, que a pesar de todo sigue creciendo, asombrando a todo aquel que de su historia ha ido sabiendo.

Mi vida, sujeta a problemas y tristezas, llena de oscuridad y soledad, cual caverna en un monte, sin ningún animal cerca para poder divisar. 18 años de pruebas, que el todo poderoso me envía, doy las gracias por la fuerza que tengo, ya que de no tenerla, sin duda aquí ya no estaría.

Mi nombre... es distinto, creo que me identifica, no es común, no es simple, y a pesar de no ser largo, realmente me impresiono al pensar que por fin me haya gustado.

Como una semilla he comenzado, cada día con agua me fui alimentando, con luz de sol me fui abrigando y el silencio de la noche ayudaba a que los sueños fueran llegando. El querer ser feliz, el querer ser amada, el tener familia propia es lo que cada día soñaba.

Al pasar de los años, la semilla fue creciendo, tornándose en un árbol, el cual el sufrimiento seguía atrayendo. Más días,  más noches y los problemas no se esfumaban, impidiendo tener al árbol lo que más anhelaba.

Poco a poco, el árbol fue decayendo, más no dejó de luchar, por que su vida terminaría perdiendo... pero en la noche una luz sus hojas iluminó, entregándole por fin lo que siempre deseó.

Al fin lo había encontrado, un amor verdadero al árbol le había llegado, esa estrella es quien me cuida, quien un poco de felicidad entregó a mis días. Me llamo Savka, la vieja en cuerpo de joven, a quien el brillo de la esperanza iluminó dándole fuerza para espantar todo lo oscuro y luchar por el sueño de ser un gran árbol con mi estrella, con mi amado...

No hay comentarios:

Publicar un comentario